
Dedicatorias
PREFIERE SU JARDIN
Aurora vive en
plena selva, al sol y con la mar cercana. La selva la
cobija, envuelve y no solo la acaricia sino que la violo
de niña, la penetro por todos los resquicios, anido en
sus entrañas y permanece en ella. La dejo para siempre
anegada de adelfas, buganvillas, helechos, celindas,
hibiscus, petunias, azaleas, lagartijas y pájaros.
Aurora mira los
caracoles que pasean por las hojas de la hiedra como
miramos los pintores, con los ojos entornados a modo de
persianas al sol.
Sin embargo, igual
que si estuviera ante un espejo, la selva que prefiere
pintar es la que lleva dentro. Por eso cuando pinta no
es que observe sino que pare, que da a luz, que inventa.
Prestidigitadora se
saca de la manga tonos de terciopelo gastado para los
filodendros o morados de « La Siete Palabras »
paratradesquercias.
Parece que prefiere
su jardín interior porque conserva mejor que los de
fuera la humedad del roció, el temblor, el olor de la
hierba, o esa cosa inefable que tienen los tapices de
floresta cuando se nos vienen encima. Aurora sabe mucho
de esto y lo cuenta muy bien.
Es gacela con el
olfato fino y la sabiduría vieja de las gentes del sur.
Por eso, en la aparente dulzura de sus cuadros hay
siempre un hilo de amargura.
SANTIAGO DEL CAMPO
« Si vives el
poema.. para que escribirlo ? »
J. Gil de Biedma
El recuerdo para mi
es mas fuerte que la realidad que suele presentarse
llena de anécdotas que diluyen la esencia misma de las
cosas. El recuerdo es pues, la síntesis que da la
cabida a lo mágico.
Al escribir sobre
Aurora, al ves su obra reciente, al recordar su dilatada
vida artística como contrapunto de su breve trayectoria
profesional, pienso que Aurora ha hecho arte desde
siempre. La pintura no es algo colateral a ella.
Recuerdo sus
primeros cuadros, tiernos, vacilantes, con palpito de
vida, su postura reverencial hacia el arte y su
sensibilidad en la creación de espacios al decorar sus
casas : la distribución de los objetos, el juego de la
luz y el limonero pintado sobre fondo azul en el cuarto
de baño.
Aurora pinta el
sentimiento, no el objeto, extiende su brazo sobre el
lienzo y se proyecta ella. Va desgranando en cada
pincelada su propia vida, su desbordante vitalidad, su
ternura, su dolor, como una autobiografía.
La imagino rodeada
de vivencias, de su mundo de fantasía, como Mauricio, el
personaje de G. García Márquez de « Cien años de Soledad
», que al entrar en una estancia, esta se llena de
mariposas amarillas.
MARINA DÍAZ
VELÁZQUEZ
Prensa
ABC de las letras

%20de%2094%20Grande.jpg)
^ |